Organización· 8 min

Montar un plan de estudio para la selectividad (sin dejarte el fin de semana en ello)

Un plan útil cabe en una página, se ajusta a las ponderaciones y sobrevive a una semana mala. Así se construye en una hora, y esto es lo que hay que hacer cuando te descuelgas.

La mayoría de los planes de estudio mueren a los nueve días. No porque al estudiante le falte voluntad, sino porque el plan era imposible de cumplir desde el principio: demasiado detallado, demasiado optimista, sin margen.

Un buen plan no es un horario al minuto. Es un sistema de prioridades que resiste al imprevisto.

Paso 1. Contar el tiempo real del que dispones

Coge un calendario hasta la prueba y quita, con honestidad:

  • las horas de clase y de desplazamiento;
  • las comidas, el sueño (al menos 8 h), las obligaciones familiares;
  • al menos media jornada de descanso por semana;
  • un 20 % de margen para imprevistos.

Lo que queda es tu presupuesto real. Casi siempre es menor de lo previsto, y es mucho mejor saberlo ahora que dentro de tres semanas.

Ese 20 % no es comodidad. Es lo que hace que una semana mala no derrumbe todo el plan.

Paso 2. Repartir según ponderación × fragilidad

No todas las asignaturas merecen el mismo tiempo. Dos criterios, multiplicados:

  • la ponderación: una asignatura que pondera 0,2 para tu nota de acceso vale mucho más que una que no pondera;
  • tu fragilidad: la nota actual y, sobre todo, la distancia entre donde estás y donde puedes llegar razonablemente.

Una asignatura con mucha ponderación en la que ya sacas un 8 rinde menos que una de ponderación media en la que vas por un 4. Lo que cuenta es el margen de mejora, no la nota absoluta.

Haz la tabla, asignatura por asignatura, y asigna un porcentaje de tu presupuesto. En un folio. Basta una hora.

Paso 3. Trocear en bloques, no en horas

Un plan que dice «sábado 14–18 h: historia» no dice nada. Cuatro horas de historia, ¿para hacer qué?

Trocea en bloques de 45 minutos con un objetivo verificable:

  • «Tema 3: recitar las seis fechas clave sin apuntes»
  • «Hacer las 20 preguntas del quiz sobre la descolonización, apuntar al 80 %»
  • «Redactar la introducción del tema 2 en 20 minutos cronometrados»

Un bloque se cumple o no se cumple, sin ambigüedad. Eso es lo que te permite saber si avanzas, en lugar de contar las horas sentado.

Paso 4. Programar los repasos, no solo los descubrimientos

El error clásico: un plan que recorre el temario una sola vez, del tema 1 al tema 20. Al llegar al 20, el tema 1 ha desaparecido.

Cada tema debe aparecer al menos tres veces en el plan:

  1. el descubrimiento (lectura activa + primeras preguntas);
  2. un repaso a D+7 (solo preguntas);
  3. un repaso a D+21 (test completo).

Aquí es donde un plan generado automáticamente ahorra un tiempo considerable: StudiAI coloca esos repasos solo a partir de tu fecha de examen y los desplaza cuando te saltas una sesión, en lugar de dejarte con un plan con tres días de retraso que acabas abandonando.

Paso 5. Prever el descuelgue

Vas a fallar sesiones. No es una hipótesis.

Decide ahora la regla que se aplicará:

Una sesión perdida no se recupera nunca. Se elimina, y el plan continúa.

Esta regla es la más importante de todas. Lo que mata los planes no es la sesión perdida, es la deuda que se acumula: tres sesiones de retraso, el plan se vuelve irreal y se abandona entero. Eliminar en lugar de aplazar mantiene el plan creíble.

Reserva también una sesión colchón por semana sin contenido asignado. Si todo ha ido bien, sirve para repasar lo que te parezca más frágil. Si no, absorbe el retraso.

El modelo de una semana tipo

DíaBloque 1 (45 min)Bloque 2 (45 min)
LunesAsignatura A: tema nuevoRepaso del tema de D-7
MartesAsignatura B: tema nuevoFlashcards, todas las asignaturas
MiércolesAsignatura A: ejercicios tipo examen
JuevesAsignatura C: tema nuevoRepaso del tema de D-7
ViernesFlashcards + fallos de la semana
SábadoExamen completo en condiciones realesCorrección detallada
DomingoDescansoDescanso

Dos bloques al día como máximo en periodo lectivo. Tres solo en vacaciones, y nunca más de cuatro: a partir de ahí, la retención por hora se desploma.

Lo que no sirve de nada

El plan coloreado con regla. Dos horas de maquetación, cero repaso. Una tabla fea en un folio hace el mismo trabajo.

Planificar a más de tres semanas. Más allá, planificas una situación que aún no conoces. Haz un marco general para todo el periodo, pero detalla solo las dos o tres semanas siguientes.

Contar horas. «Hoy he repasado 6 h» no significa nada. «He cumplido 5 bloques de 6» sí significa algo.

Para empezar esta noche

Un folio, una hora: cuenta tu presupuesto real, repártelo por asignatura según ponderación × fragilidad y trocea la semana que viene en bloques con objetivo verificable.

El resto —colocar los repasos en el momento adecuado, desplazarlos cuando te descuelgas, saber qué temas están frágiles— es exactamente lo que un plan de repaso automático hace mejor que un folio, porque se recalcula en cada sesión.

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